
Duskfade es una de esas propuestas que, a simple vista, puede recordar a clásicos como Kingdom Hearts por su estética y a Jak & Daxter por su planteamiento. Pero más allá de la nostalgia, este juego logra transportarnos a otra época con su esencia única.

A veces se olvida que los juegos de plataformas en 3D tienen su propio encanto, aunque los 2D siempre han sido los favoritos de muchos. Aquí es donde Duskfade se presenta como un soplo de aire fresco, combinando lo que los amantes de los plataformas buscan: un estilo vibrante y una jugabilidad entretenida.
Tomamos el control de Zirian, un protagonista que ha visto cómo su mundo se desmorona tras la desaparición de su hermana, atrapada en una misteriosa torre del reloj que ha sumido a su hogar en una noche eterna. La historia, llena de flashbacks intrigantes, va revelando detalles sobre el linaje de los relojeros, dándole profundidad a la trama y manteniéndonos enganchados mientras exploramos.

El mundo de Duskfade es un espectáculo visual de entornos coloridos y surrealistas, lo que lo convierte en un verdadero mundo clockpunk. Desde el inicio, la relación con el tiempo y los relojes es esencial para todo lo que hacemos en el juego. La misión principal de Zirian consiste en romper cuatro cadenas que limitan su avance, lo cual nos lleva a niveles donde el plataformeo se vuelve una delicia, utilizando saltos, dobles saltos y un dash que se siente tan natural como el tictac de un reloj.
Hadlo destacado es el diseño de niveles, que fluctúa entre diversos biomas y elementos surrealistas, creando un entorno muy fresco en el que saltamos entre engranajes y artilugios relojeros. Y sí, hay muchos secretos por descubrir, lo que hace que cada exploración sea un atractivo reto ante la posibilidad de encontrar coleccionables valiosos.
Ahora, hablemos del combate. Aunque hay trazos de inspiración en Sora de Kingdom Hearts - desde el aspecto hasta los movimientos - el arma de Zirian es un minutero de reloj. Un detalle que resuena con la temática global del juego. No obstante, el combate en sí es relativamente simple y a veces confuso, sobre todo por la posición de la cámara y un sistema de fijado de enemigos que puede fallar. Aun así, uno se adapta rápidamente a ello.

A medida que avanzamos, desbloqueamos nuevas habilidades interesantes como convertir el minutero en un péndulo para ataques más fuertes y usar objetos especiales con cooldown. Aunque estas mecánicas no resultan decisivas en la mayoría de batallas, se vuelven más útiles contra jefes finales, donde también hay un aspecto plataformero que añade un extra de dificultad y variedad.

Duskfade se siente como ese juego que reconforta, destacando por su diseño excepcional, lleno de secretos y retos que capturan la esencia de los juegos de plataformas. Si bien el combate puede no ser su fuerte, cumple bien su función y logra que las horas se pasen volando. En resumen, una aventura que seguro te hará querer explorar y disfrutar de sus encantos.

Escrito por
Francisco “GaMeDxS” Contreras
Creador de contenido gamer en español. Por hobby y con amor.
Sobre este juego